lunes, 17 de marzo de 2014

IMAGEN DE LA SEMANA

Los problemas contaminación y tráfico no se solucionan con improvisación, sino con medidas que cambien de forma real el insostenible modelo de movilidad impuesto en nuestras ciudades


jueves, 13 de marzo de 2014

¿HAY UNA MANO NEGRA SOBRE LA BICICLETA EN LAS CIUDADES?


La pregunta es recurrente, y son muchas las veces que la he escuchado recientemente. Que en las ciudades la bicicleta ocupa un lugar muy secundario no es nada nuevo, basta con dar una vuelta por Valladolid para darte cuenta de ello. Además, en el último año, con el reciente auge de la bicicleta, son muchas las polémicas en los que la bicicleta se ve involucrada dentro de las ciudades, propuestas de casco obligatorio, de matriculación, incluso de obligación de tener seguro, además de muchas peticiones de restricción normativa para los ciclistas dentro de la ciudad. Sin embargo, ¿es esto producto de una supuesta “mano negra” que desea acabar con este auge o un simple proceso de adaptación, como pasó en su día con la moto, ante el gran aumento de usuarios? Quizás la respuesta no sea ninguna de las dos. 


Por ejemplo, analicemos la polémica más sonada, la propuesta de casco obligatorio en zona urbana. Si vemos la propuesta, viene validada fundamentalmente por aseguradoras de coches y asociaciones de conductores, mientras que el mundo ciclista es unánime en su contra. El hecho de que la propuesta haya llegado al Congreso, parece una razón de peso para hablar de esa supuesta “mano negra”, pues es bastante evidente que el resultado desembocaría en un descenso del número de ciclistas en las ciudades, o al menos un freno radical en la tendencia actual. Sin embargo, cuando salgo y veo la disposición de la ciudad, cada calle, cada cruce, cada barrio, podría hablar de una mano negra sobre la bicicleta, pero también podría hablar de mano negra sobre los parques, las fuentes, las actividades culturales públicas, los peatones, los niños… y sobre todas las enormes carencias de nuestras ciudades, a excepción, como no podía ser de otra manera, del coche. Es el precio de vivir en un sistema donde el dinero manda. La bicicleta no llena los bolsillos de las petroleras, de los ayuntamientos, de las constructoras, de las concesionarias, de los bancos ni de los seguros, el coche, sí, y mucho además. Esto lleva a tener las ciudades que tenemos, donde las necesidades humanas han sido entregadas al devenir de la movilidad sobre cuatro ruedas.

Es por todo esto que considero que es erróneo hablar de “mano negra” sobre la bicicleta, pues cualquier otro colectivo podría responder usando los mismos argumentos. Cada vez me queda más claro que la problemática ciclista en las ciudades no es nada particular, no somos el centro de nada, nadie nos tiene manía, ni se legisla en nuestra contra, simplemente, no somos coches, y por tanto, no estamos bajo esa MANO BLANCA.


miércoles, 12 de marzo de 2014

FOTODENUNCIAS

Los moteros de Valladolid también piden más aparcabicis, que el usos múltiples está saturado

(Destaquemos que al otro lado de la plaza (a escasos 30 metros), hay un aparcamiento para motos con unas 20 plazas, completamente vacío)





lunes, 10 de marzo de 2014

RESULTA QUE LOS MALOS SOMOS NOSOTROS


Con el reciente (y ya no tan reciente) auge de la bicicleta en nuestras ciudades (en el caso de Valladolid, aún en sus inicios), estaba tardando mucho la sociedad en generar un rechazo indiscriminado al orden establecido, en este caso, el establecido en el tráfico y en la forma de moverse de los ciudadanos.

Los problemas de las ciudades españolas son muy numerosos, pero es curioso como destacan unos por encima de otros en función de los intereses que haya detrás. En el caso de la movilidad ciclista, este fenómeno está alcanzando su máxima expresión.

El otro día leía un artículo del Correo de Burgos, que Merche Martínez titulaba “Bicis sí, pero…”, toda una declaración de intenciones desde el principio, en el que no daba crédito al leer perlas como estas en lo que se supone un medio serio:

  • (Referido a los carriles bici) <<Espacio que, dicho sea de paso, en esta ciudad es una parte robada a la propia acera, en gran parte de los más de 50 kilómetros de su trazado que recorren la ciudad...>>
  • <<Así que menos exigencias, señores ciclistas>>
  • <<El problema está en creerse que la ciudad es sólo de algunos...>>

La obtusidad es un derecho fundamental, pero cuando te pagan por hablar (o en este caso escribir), debe dejarse a un lado. Hablar de que las bicicletas a través de los carriles bici han robado espacio de los peatones, en ciudades donde el 70% del espacio público se dedica al coche, es tratar a tus lectores como auténticos gilipollas. Los carriles bici no están ahí por gusto de los ciclistas, sino para no tener que tocar un solo milímetro del sagrado espacio del coche, porque si se toca, pasa lo que pasa, que en Burgos últimamente sabéis mucho de eso.

Pero por desgracia la problemática no queda solo en los carriles bici. Las protestas por la circulación de bicicletas en la acera son cada vez mayores, hasta el punto de tener que leer que ahora los peatones no pueden salir tranquilos a la calle, dando a entender que antes sí podían, curioso. La manipulación que se está llevando a cabo en los medios de comunicación ante este hecho maximiza si cabe la labor teológica de la industria automovilística en este país, en periódicos que tachan de violencia y temeridad a los ciclistas en los incidentes con peatones, pero que hablan de “accidentes” en coches con exceso de velocidad y alcohol de por medio, es la muestra de que estorbamos, y cada vez más, en los propósitos de muchos. Sirva como ejemplo el lamentable reportaje emitido por el programa “Entre Todos” ( http://www.rtve.es/alacarta/videos/entre-todos/vecinos-aviles-reclaman-ciclistas-circulen-aceras/2426080/ ), donde solo echo en falta alguna comparación entre los ciclistas y Al-Qaeda.

La respuesta es sencilla: LA ACERA, DE LOS PEATONES. SIN MÁS. Dicho esto, las bicis en las aceras, en general, son un problema puntual, si bien es cierto que hay que cortarlo a tiempo para que no crezca, pero es puntual. Lo que no es puntual es la realidad de las ciudades, la realidad de calles de 12 metros con 10 de calzada y 2 de acera, la realidad de un 90% de calles abiertas al tráfico, la realidad de un 20% del espacio urbano destinado a aparcamientos en superficie, la realidad de un tráfico VIOLENTO dentro de las ciudades, donde impera el estrés y las ganas de correr, y hacer tanto énfasis en esta problemática nos distrae de lo que sí es un problema real, asentado y reafirmado día a día: la dictadura del coche en nuestras ciudades. 

La bicicleta incomoda, y mucho, como incomoda todo lo que no llena los bolsillos de los de siempre, y de ahí todo esto, pero cuando alguien piensa en los peligros de la ciudad, lo último en lo que piensa es en bicicletas, así que no dejemos que nos conviertan en los malos, porque no lo somos, ni lo hemos sido nunca.


viernes, 7 de marzo de 2014

IMAGEN DE LA SEMANA

En movilidad, no hay espectadores, ni agentes neutros. O eres parte del problema, o eres parte de la solución