miércoles, 12 de febrero de 2014

BUSCANDO NUESTRO SITIO

La bicicleta busca su sitio. Hace unos pocos años, nadie se planteaba nada (o casi nada). El coche era el rey, y el uso de la bicicleta se limitaba al mero deporte o pasatiempo de fin de semana, a excepción de unos pocos "progres", como se solía oír por cada esquina. Nadie se planteaba que la bicicleta pudiese ser un medio de transporte real para el día a día. 

Mucho han cambiado las cosas (en algunos sitios más que en otros), la bicicleta empieza a ser una opción real para el transporte urbano, con más adeptos cada día que pasa, pero quienes hemos decidido dar el paso y cambiar nuestro medio de transporte, nos encontramos un panorama poco halagüeño, donde el principal problema es encontrar nuestro sitio, o más bien, que las administraciones encuentren nuestro sitio. Y la cuestión es simple: los peatones tienen las aceras, los coches las carreteras, ¿y las bicis?

Actualmente, lo que encontramos en las ciudades en un potaje de aceras-bici, de carriles bici y de calzadas (aderezado en algunos lugares con un poco de espacio peatonal) que hace que moverte en bici te haga sentir que no encajas en ningún lado, o que nadie te tiene en cuenta. Es por esto, por los que nos planteamos por donde debemos ir. Opciones:

  • Aceras: Evidentemente no es nuestro sitio en la ciudad (mal que muchos se empeñen), los peatones deberían ser la prioridad, aunque por desgracia no lo son, aunque no en nuestro favor precisamente. Es un espacio además, que considero que debe ampliarse, tras décadas de acotamiento.
  • Calzadas: Muchas son las voces que opinan que es nuestro sitio, tanto de ciclistas (sobre todo los más experimentados y rodados) como de peatones y administraciones, no tanto de muchos conductores, que como peatones nos quieren en la carretera pero al volante nos quieren fuera de ella, pero eso es un mal endógeno, nada que hacer. El problema de las calzadas es simple, una bici pesa 15 kilos, y lo normal es que se mueva entre 15 y 20 km/h; un coche pesa 1000 kilos, suele moverse en ciudad entre 40 y 50km/h (imaginemos que esto es así siempre), pudiendo superar los 150km/h, y con una visibilidad reducida a una luna y dos espejos, donde muchas veces por muy visible que se haga el ciclista no sirve para verlo. En definitiva, incluso partiendo de un respeto que habitualmente no existe, el ciclista está en clara desventaja en la calzada.
  • Carriles-Acera: El parche malo y en muchos casos la barata y fácil solución que tienen las administraciones para darnos "algo" a los ciclistas, y quedar muy bien en las fichas de turismo. Pintamos una acera de verde (o rojo), le quitamos un cachito de acera a los peatones, y así no tocamos el espacio de los conductores, no vaya a ser que se enfaden. Poco se puede decir de esto que no se haya dicho, implica sortear bordillos (mi primera llanta trasera sabe de qué hablo), lidiar con espacios discontinuos, con pasos sin prioridad y sobre todo, con conflictos con los peatones, que se dividen entre los que no saben que es un carril bici, los que no lo saben pero no se dan cuenta, y los que lo saben, se dan cuenta, pero les da igual porque les estamos quitando su espacio. Además, no todas las aceras de las ciudades son tan anchas como para meter el carril bici por ellas, en muchas apenas caben dos peatones en paralelo, con lo que esta solución genera un mapa de trazas totalmente discontinuas.
  • Carriles-bici: A priori, la solución lógica, un carril dentro de la calzada exclusivo para bicicletas, así no "entorpecemos" el tráfico, y no surgen conflictos con peatones. Entonces, ¿por qué hay tan pocos? (En Valladolid, parte de la Avda. Salamanca y la Ctra. Rueda, se acabó). Muy sencillo, para hacerlos, o quitas un carril de la calzada, o lo reduces, o quitas aparcamientos. Cualquiera de estas soluciones genera múltiples protestas de los conductores, y de quienes están detrás de ellos, y por el momento en este país mandan ellos, y con eso vale para que las administraciones no se lo planteen.
  • Vía ciclable: Son calzadas, con tráfico calmado (limitado a 20-30km/h), donde coches y bicis comparten espacio, dando preferencia a estas últimas, y donde los coches no pueden adelantar. Es una solución más rápida, más fácil y más barata que la anterior, además cuenta con más apoyos dentro del mundo ciclista. El problema con antes, son los conductores. Es una solución que no gusta, y que interpretan como una "medida recaudatoria", lo de siempre. La realidad es que este tipo de vías han demostrado que funcionan, pero hace falta valentía para implantarlas en cada ciudad. Además, el tráfico calmado no solo favorece al ciclista, aporta seguridad al peatón, "calma" la sensación de estrés en la ciudad, y hace que el tráfico sea más fluido.
Cada cual tendrá sus preferencias, en la convivencia está la clave. Mientras se ponen de acuerdo los de arriba, seguiremos pedaleando por donde nos dejen. Saludos :)

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